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Volveríamos a ser nosotros

¿Dónde está mi mejor amigo? ¿En qué momento lo perdí? A veces, no puedo respirar ante su ausencia. En ocasiones, creo que me pierdo sin él. Como si se hubiese apagado la estrella que guiaba mi camino, como si la brújula ya no apuntara ningún rumbo. Como si perdiese el norte, el sur, el este y el oeste, sin remedio, sin sentido y sin amigo.

Porque una vez nos quisimos mucho. Nos lloramos mucho. Te sigo llorando. Nos reímos mucho. Sigo riendo (pero sin ti). A veces, río con los recuerdos y a veces, me rompen en mil pedazos. Pero siempre estás presente. En mis malos y buenos momentos. En mis más y en mis menos. A las duras y a las maduras. Y, sobre todo, en mis momentos de más soledad. 

Te busco en sueños, donde sé que nos podemos encontrar. Donde el reencuentro ocurre hasta que me despierto y los pies tocan el frío suelo. ¿Nos veremos en otro vida? ¿En otro sitio? ¿En otro momento? Si fuésemos capaces de volver atrás, volveríamos a tenernos. Volveríamos a sujetarnos las manos, a emocionarnos juntos, volveríamos a ser nosotros.

Los que éramos.

Los que fuimos.

Una vez.

Hace demasiado tiempo.

Como April y Jackson. 


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