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¿Estamos ante la pescadilla que se muerde la cola?

Para que los demás te quieran -y los quieras tu a ellos-, primero hay que quererse a uno mismo. Eso está claro. Pero, a veces, ni eso es suficiente para que te quieran porque ni así te quieren. Sin embargo, lo más probable es que el problema no seas tu, sino que no saben querer(te). A lo mejor es porque ellos no se quieren. ¿Estamos ante la pescadilla que se muerde la cola?

Los que no saben querer son conscientes de ello pero prefieren no confersarlo por si no son queridos. Y acaban heridos. Y acaban dañando a quien si que los quiso. Él lo sabe y ella lo sospecha. Precisamente, fue ella quien le enseñó que podía quererse, que era más bueno de lo que creía. Paradójicamente fue, también, quien le hirió y eneseñó que merecía algo mejor.

Ahí está ella esperanzada con su reacción, contenta por las buenas noticias y asustada ante las consecuencias de su cobardía. Ahí está él feliz por ella y destrozado a la vez porque la ama pero ya  no puede estar con ella. No puede seguir aguantando sus idas y venidas, ni sus fugas ni sus regresos. Alex necesita a alguien que lo quiera y lo acepte como es, con su triste pasado, su faceta más oscura y sus virtudes. Ella no fue capaz y ahora es tarde.

Aunque de momento, Ronda Shimes no le ha encontrado a alguien que él pueda merecer porque nunca le saben querer. 


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