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Mostrando entradas de marzo, 2017

¿Estamos ante la pescadilla que se muerde la cola?

Para que los demás te quieran -y los quieras tu a ellos-, primero hay que quererse a uno mismo. Eso está claro. Pero, a veces, ni eso es suficiente para que te quieran porque ni así te quieren. Sin embargo, lo más probable es que el problema no seas tu, sino que no saben querer(te). A lo mejor es porque ellos no se quieren. ¿Estamos ante la pescadilla que se muerde la cola?
Los que no saben querer son conscientes de ello pero prefieren no confersarlo por si no son queridos. Y acaban heridos. Y acaban dañando a quien si que los quiso. Él lo sabe y ella lo sospecha. Precisamente, fue ella quien le enseñó que podía quererse, que era más bueno de lo que creía. Paradójicamente fue, también, quien le hirió y eneseñó que merecía algo mejor.
Ahí está ella esperanzada con su reacción, contenta por las buenas noticias y asustada ante las consecuencias de su cobardía. Ahí está él feliz por ella y destrozado a la vez porque la ama pero ya  no puede estar con ella. No puede seguir aguantando sus …

Quiérela o déjala (de una vez).

La diferencia entre tu y yo es que yo cuando no sé lo que quiero, busco encontrar la respuesta. Tu, en cambio, prefieres no hacer nada, elijes seguir estático en el mismo punto. ¿Para qué moverte si te puede empujar el viento? 
Pues, fácil, en esta vida hay que aclararse y dejar de dar vueltas sin sentido. Toma un rumbo, elije izquierda o derecha y sigue consecuentemente tu decisión. No te eches atrás a la primera de cambio, no quieras que esté ahí para siempre. Porque no.
Porque ni tu te lo (la) mereces ni ella se lo merece. Porque ¿Sabes qué pasa? Que le encantas pero la cansas. Le encantan tus chistes malos que quieren hacerla reír. Le encanta que seas un apasionado de la vida. Le encantas cuando te acuerdas de algo que dijo hace mucho tiempo. Y le encantas cuando la miras y sonríes.
Pero la cansas, la agotas emocionalmente. Está cansada de tus idas y venidas. Está cansada de tu ausencia y sus excusas. Está harta de que no te aclares y de que sepas liarla tan bien. Así que, quiére…

¿Por qué quedarnos con las dudas?

Cuando los hechos se desligan de las palabras, algo se rompe. Las palabras acaban desapareciendo. Los hechos, en cambio, permanecen, siempre. 

Me gusta preguntar el por qué de las cosas porque no puedo simplemente quedarme sentada, callada y sin respuestas.

Y si la peor pregunta es la que no se hace y la peor respuesta la que no se da. Yo quiero preguntartelo todo y responderlo también.

 Así qué ¿A que esperamos? Pregúntate. Pregúntame. Pregúntemonos. ¿Por qué quedarnos con las dudas? ¿Por qué no quedarnos mejor sin ellas? ¿Y si arriesgamos y ganamos? ¿No es mejor que tener siempre la duda de qué hubiera pasado si...?

Tu decides. Dudar perdiendo. O ganarle a la duda.

(Tania i Pol, Segunda temporada de Merlí)

No queremos héroes

Hay gente que sigue pensando que una mujer necesita a un hombre a su lado para poder sobrevivir -o vivir- la vida. Las mujeres no necesitamos un príncipe azul que nos convierta en princesas, ni un caballero de brillante armadura que mate al dragón y nos saque de la torre. Nosotras podemos salir de ese aungustioso castillo y enfrentar al dragón.
Podemos defendernos, salvarnos y querernos. Podemos bajarnos la luna, si así lo deseamos. Luchar por nuestros sueños y ponerlos por delante vuestra, por mucho que os -nos- duela. Podemos irnos de viaje sin compañía masculina. 
Porque no necesitamos pedir permiso a nadie. Porque no vamos a obecer. Estamos construyendo nuetra libertad porque aún nos quereis oprimir, pero no lo conseguireis. No por ser mujer necesitamos a un hombre que nos salve como no por ser hombre no puedes necesitar a una mujer que te salve.

Que nos va a pasar

Y, de pronto, quien era tu amigo, deja de serlo. Porque un día decide atreverse a cruzar la barrera esa que separa el amor romántico de la amistad. Y todo cambia. Nunca volverá a ser lo mismo. Nunca habrá otro momento tan inolvidable. Nunca habrá una mirada igual.

Por un momento, creeremos que todo va perfectamente. Hasta que las cosas dejen de ser lo que eran y todo empiece a ir mal. Hasta que lleguen las preguntas: ¿Se puede volver atrás? ¿Se puede hacer como si nada? ¿Podríamos haber impedido que ocurriese?

La respuesta está clara: No. Para bien o para mal. La vida sigue y avanza siempre hacia adelante, sin segundas oportunidades ni margen de error. Por eso, lo que decidas hoy, te cambiará. Aún cuando no sepamos que nos va a pasar.

(Pol y Bruno. Merlí, TV3)

Yo también vi el musical 19 días y 500 noches

3 marzo, una multitud de gente a la espera de que abrieran el auditorio de Vila-real. Se abren las puertas y la gente empieza a localizar sus asientos. Nerviosismo y emoción en las butacas. Presentan el acto y anuncian que habrá un descanso de 10 minutos en mitad del espectáculo. 
De momento, una voz en off, la de Hugo Rubert, que anuncia el musical más canalla y explica que se pueden tomar tantas fotos y hacer tantos vídeos como se deseen. Además, pide a los asistentes que no tengan vergüenza de cantar las canciones, siempre que se las sepan y afinen.
Se abre el telón, y tras un momento de confusión en el que el micrófono no se escuchaba bien desde las butacas, empieza todo a rodar. El musical inspirado en las canciones de Joaquín Sabina va tomando forma. Y consigue aplausos y risas durante todo el transcurso de la representación. Para acabar con el auditorio en pie, aplaudiendo y cantando con todo el elenco de actores y bailarines. 
Dejando un buen sabor de boca y ganas de más. Muy…

Volveríamos a ser nosotros

¿Dónde está mi mejor amigo? ¿En qué momento lo perdí? A veces, no puedo respirar ante su ausencia. En ocasiones, creo que me pierdo sin él. Como si se hubiese apagado la estrella que guiaba mi camino, como si la brújula ya no apuntara ningún rumbo. Como si perdiese el norte, el sur, el este y el oeste, sin remedio, sin sentido y sin amigo.
Porque una vez nos quisimos mucho. Nos lloramos mucho. Te sigo llorando. Nos reímos mucho. Sigo riendo (pero sin ti). A veces, río con los recuerdos y a veces, me rompen en mil pedazos. Pero siempre estás presente. En mis malos y buenos momentos. En mis más y en mis menos. A las duras y a las maduras. Y, sobre todo, en mis momentos de más soledad. 
Te busco en sueños, donde sé que nos podemos encontrar. Donde el reencuentro ocurre hasta que me despierto y los pies tocan el frío suelo. ¿Nos veremos en otro vida? ¿En otro sitio? ¿En otro momento? Si fuésemos capaces de volver atrás, volveríamos a tenernos. Volveríamos a sujetarnos las manos, a emocionar…

Que no permita que se pierda

Ahí esta ella, una chica enamorada por segunda vez. Una chica con cicatrices y traumas que intenta darle su corazón. Él, calado hasta los huesos de amor por ella, intenta entenderla y quererla. Ella solo pide que la ame como es. No quiere que la ame por como quiere que sea, porque nunca será lo que él quiere sin perderse ella misma. 
Y perderse a uno mismo por otro es el peor desamor del enamorado.
Ella solo quiere que la quiera con todas sus partes, con todos los pedacitos que la componen. Con sus idas y venidas. Que ame la melancolía que la asalta algunas tardes. Que la ame, incluso, con las pestañas pegadas por las mañanas cuando busca café desesperadamente. Con sus comentarios más perversos, y los más traviesos. Con sus chistes malos. Con sus enfados (intensos y fuertes, como una tormenta de verano). 
Quiere que la perdone por, a veces, quererlo demasiado y quererse demasiado poco (nunca dejará que vuelva a ocurrir). Quiere que entienda cuando necesita un abrazo, sin que ell…

Cuando menos te los esperes, te pueden sorprender

Ahí está ella, una chica enamorada, que ha dejado a un lado sus miedos y le ha preparado una sorpresa. Ahí está él, llegando tarde, con una sonrisa de saberse querido. Ella enfadada le increpa su tardanza. Él lo toma como una chanza y avanza hacia ella. Sigo enfadada, le dice ella. A lo que él, sonríe, pues lo sabe, y sabe que va a conseguir pronto su perdón. Sigue avanzando mientras despliega sus encantos, su ego hinchado y su sonrisa de seductor.
Ella resopla, sabe que el perdón se acerca y eso, la enfada aún más. ¿Por qué consigue que sus enfados desaparezcan de forma casi inmediata? No lo merece. Sin embargo, lo consigue. Y puede que sean dos personajes de una serie. Pero en cualquier lugar, cualquier día, una chica saca su lado romántico y el chico llega tarde. Y sonríe, atrevido y seductor, y la besa enterrando el enfado.

Aunque, está claro que Doctor Macizo solo hay uno y Meredith Grey es única. Y puede que nadie construya una casa de velas en la vida real. Pero, la realidad s…