24 de febrero de 2017

Al fin y al cabo...


¿Qué pasaría si en el mundo en el que vivimos fuésemos unos personajes salidos de un guión? Cada unx de nosotrxs viviría actuando de un cierto modo en función de las características que lxs definirían. Viviríamos una historia de buenxs y malxs, de ricxs y pobres, de gente aferrada al poder y gente a la que la vida le puede. Pero visto así, parece que no difiere tanto esa historia ficticia de la realidad. En este caso, la expresión "cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia" no podría aplicarse, porque no estamos hablando de parecerse a la realidad, sino de actuarla. 

Tantas veces hemos visto guerras, crímenes, conflictos y los hemos condenado con nuestros seres más cercanxs, pero luego hemos vuelto a nuestra rutina diaria. Hemos vuelto a ejercer ese rol que el guión de la vida nos ha adjudicado a cada uno de nosotrxs. Hay quien disfruta de ese rol, otros deciden cambiarlo por otro y hay a quienes les obligan a cambiarlo, pero sigue siendo la misma historia. 

Los hechos no cambiarán la idea narrativa del autor, hasta que no haya un giro narrativo que despierte en nuestro guionista una sensación de curiosidad por lo desconocido. Sólo si nos ponemos en el lado de ese guionista y pensamos la vida como si pudiésemos hacer cualquier gesto para que todos los seres humanos tuviésemos una vida más digna, entonces podríamos escribir nuevas líneas de ese guión. 

Se necesita de coraje y valor para hacer que ese guionista que está pensando en qué nombre ponerle a sus personajes se olvide de ese problema y se centre en los verdaderos conflictos que suceden en su historia. Se necesita coraje y valor para salir de la zona de confort en la que vivimos. Echamos la vista a un lado cuando vemos en los medios de comunicación lo que está sucediendo y luego somos lxs primerxs en fanfarronear sobre lo bien que estamos frente a otrxs.

Pero a pesar de algunos intentos por cambiar de rol, solemos volver a las manos de ese guionista, ya que al fin y al cabo tan sólo buscamos evadirnos un poco de la realidad y que los buenos momentos nos hagan de efecto placebo para que consigamos olvidar por un momento lo que de verdad pasa en el mundo. 

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