3 de diciembre de 2016

Entrevista a Lorna Arroyo: "Las empresas responsables de la información son las máximas responsables de la situación actual de los fotoperiodistas(...)"


Lorna Arroyo, 2015.
Lorna Beatriz Arroyo, más conocida como Lorna Arroyo es una fotógrafa freelance, Doctora en Ciencias de la Comunicación por la Universitat Jaume I de Castellón y Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia. Aparte de la fotografía, se ha dedicado a la investigación, centrándose sobre todo en la fotografía del período de entreguerras y en el análisis de distintos textos visuales. 'La dialéctica de las imágenes' te ofrece esta entrevista en la que conoceremos un poco más a Lorna Arroyo y su forma de trabajar, entre otros muchos aspectos que podrás leer a continuación.

¿Qué le motiva a coger la cámara y realizar fotografías? ¿Cuándo empezó su interés en ello?
Mi interés por la fotografía comenzó cuando empecé a estudiar Bellas Artes. En paralelo colaboraba como ilustradora y fotógrafa ocasional con la revista Metrópolis mientras trabajaba en una tienda vendiendo material fotográfico. Hasta entonces había dibujado y pintado, me había expresado mediante la imagen plástica hasta que empezó a interesarme la imagen técnica. Aprendí realmente fotografía trabajando con diferentes formatos analógicos y digitales en el estudio de Miguel Márquez, con proyectos de toda índole (moda, publicidad, social, fotografía de estudio, de productos, ect.) Aquí aprendí realmente el oficio y lo más importante: que toda fotografía es luz y objeto, que la fotografía no tiene hermanas pequeñas (según géneros o modalidades) y que se debe trabajar con respeto y humildad.

Hoy en día compagino algunos proyectos profesionales con otros personales. Viajar con mi cámara para contar las historias de los demás ha sido una manera de comprender el mundo y relacionarme con él. La cámara me permite entrar en contacto con lo desconocido, aprender de ello y seguir creciendo. 

¿Recuerda cuál fue la primera cámara de fotografías que utilizó?
Sí, mi primera cámara fue una Canon EOS 300, que recuerdo con mucho cariño, pero pronto empecé a utilizar una Nikon D100, luego una D2X y desde entonces he seguido con Nikon, que suelo combinar con cámaras analógicas de medio formato. 

Escuela en un campo de refugiados de Puerto Príncipe. /  Lorna Arroyo, Haití, 2011.
¿Cuáles son sus referentes fotográficos?
Decía Cartier-Bresson: “Las fotografías que me interesan son aquellas que puedes mirar durante más de dos minutos, que es mucho tiempo." Pero ¿y aquellas que no puedes dejar de mirar? Yo no puedo dejar de mirar muchas de las suyas, o de Fan Ho, Ansel Adams, Dickey Chapelle, Lee Miller, Vivian Maier, Cristina García Rodero, Gervasio Sánchez, Manu Brabo…
Mis referentes también son teóricos: Gisèle Freund, HCB, Susan Sontag, Roland Barthes son sólo algunos de ellos. También me encanta leer a Bernardo Riego.

Ha participado como redactora en el “Diccionario de fotógrafos españoles. Del siglo XIX al XXI”. ¿Cómo se documentó para poder elaborar las biografías de algunos de esos fotógrafos?
Realicé 100 biografías en este proyecto que abarcaban desde autores del siglo XIX hasta la actualidad. Los fotógrafos del periodo de entreguerras sobre los que trabajé ya los había investigado para mi tesis, pero escribir sobre los demás me obligó a situarme en la posición de una principiante, más insegura, lo que me obligó a pasar tiempo en las bibliotecas para descubrir a muchos de los fotógrafos de XIX sobre los que tenía que escribir. Las redes sociales me permitieron entrar en contacto con los herederos de algunas sagas, así como entrevistarme con los fotógrafos del siglo XXI que también traté. Este proyecto me permitió aprender muchísimo, sobre todo en relación con el desarrollo de la fotografía en España.

Puerto Príncipe. / Lorna Arroyo, Haití, 2011.
Junto a Miguel Márquez creó un proyecto fotográfico que mostraba los trabajos sociales que se realizaban en Haití, ¿cómo surgió la idea?
Haití ocupó un lugar importante en los medios de comunicación inmediatamente después del terremoto de 2010, pero pronto dejó de ser noticia, como si toda aquella tragedia hubiera desaparecido de la noche a la mañana. Queríamos saber y dar a conocer qué había después de las imágenes trágicas e impactantes que habían mostrado una y otra vez los medios. Nuestro interés era contar cómo trataban de salir adelante sin apenas atención y recursos ciudades como Puerto Príncipe; también queríamos poner en contacto mediante nuestro libro (que ofrece un directorio y los datos de contacto)  al lector con las organizaciones con las que convivimos y que trabajaban en terreno. De ello, y al margen de nuestra labor, surgió un proyecto fantástico: una asociación española a la que llegó nuestro libro se puso en contacto con los Hermanos Franciscanos de Haití para asistir a los niños huérfanos a su cargo y colaborar en la construcción de la escuela que el terremoto redujo a escombros. 

En el libro “Missions and World civilizations” podemos encontrar algunas de las fotografías que realizó en India, Malí, Tailandia y Haití. ¿Qué criterios tomaron para seleccionar las fotografías que aparecerían en el libro?
El criterio que seguimos Márquez y yo para elegir las imágenes fue hacer una selección de las fotografías que contaran de principio a fin cada una de las historias que nos encontramos en cada uno de estos países. Es cierto que viajamos a cada uno de ellos para tratar temáticas concretas, pero no con la intención de narrar aquello que esperábamos encontrarnos sino para transmitir lo que nos encontramos en realidad. En este sentido estoy satisfecha con el resultado porque es un trabajo que pretende ser sobre todo honesto.
Ganges, Varanasi. / Lorna Arroyo, India, 2007.
¿Qué cree que es indispensable para ser un buen fotógrafo o una buena fotógrafa? ¿Hace falta talento para ello? 
Sí, hace falta talento, que lo asocio más al capital humano que a la técnica. En relación con los proyectos documentales y el periodismo gráfico opino que lo más importante es el respeto, la humildad y la empatía de los fotógrafos hacia los referentes de sus imágenes. El respeto es necesario para acercarte a las vidas ajenas, la humildad para entender que lo importante son sus historias, no nuestro ego, y la empatía para ponerte en el lugar de la gente que aparece en nuestras imágenes y que muchas veces está viviendo una tragedia. El fotógrafo Gervasio Sánchez lo explica muy bien con la siguiente frase:”Si no sientes el dolor de las víctimas difícilmente podrás transmitirlo”. 

Siguiendo el hilo de la pregunta anterior, ¿cualquiera puede ser fotógrafo?
No, no lo creo, hacer fotografías no convierte a uno en fotógrafo. Dominar la técnica en este oficio es importante, porque en fotografía siempre importa el resultado, pero la técnica depende del ser humano que la usa. La técnica siempre estará al servicio de los modos de ser y de ver. 
Myanmar. / Lorna Arroyo, Tailandia, 2008.
¿Cómo ve la situación del fotoperiodista en la actualidad?
La veo difícil, porque es un oficio realmente duro e importante para la sociedad pero muy poco valorado por las empresas que deberían hacerlo. 

¿Cree que la aparición del “periodista ciudadano”, que muchas veces ofrece la información en forma de fotografías, les ha perjudicado?
Dudo mucho que el aficionado se juegue la vida en Siria para contar una guerra ajena, como hicieron Manu Brabo, Maysun Al o James Foley; también que pase hambre, frío, sueño y cansancio para documentar el camino de sirios, iraquíes y afganos hacia Europa, como ha hecho Olmo Calvo Rodríguez (por poner solo algunos ejemplos). Opino que las empresas responsables de la información son las máximas responsables de la situación actual de los fotoperiodistas, y en cualquier otro caso el público que se conforma con información de baja calidad.
Faladie. / Lorna Arroyo, Malí, 2009
Lorna, recuerdo una de mis primeras clases en la universidad, en la que en la asignatura de teoría y técnica de la fotografía realizó una colaboración, ¿qué cree que es lo más importante para enseñar a realizar un buen proyecto fotográfico?
Creo que es difícil enseñar a realizar un buen proyecto fotográfico igual que es difícil enseñar a escribir poesía o artículos científicos. Opino que se aprende con interés por el lenguaje y con la práctica. Quizá la experiencia del docente pueda ayudar a transmitir la manera de abordar un proyecto fotográfico relacionado con el documental o el fotoperiodismo, pero luego está la sensibilidad y el bagaje de cada individuo, que es único, y las imágenes van a ser la proyección de la persona que las hace. 
Orfanato La Main Divine. / Lorna Arroyo, Haití, 2011.
¿Qué le parece la fotografía ganadora del World Press Photo 2016?
Hope for a new life. / Warren Richardson, Serbia, 2015.
Me parece un claro ejemplo del poder narrativo, de conmoción y comunicación universal que tiene el lenguaje de la imagen técnica. Es otra fotografía que invita a mirarla más de dos minutos. La historia que cuenta esta única imagen es muy potente.

Peter Eastway decía: “la fotografía en sí misma es un arte difícil de juzgar”. ¿Está de acuerdo con él?
Para mí la fotografía no es exactamente un arte sino un medio de expresión y de comunicación donde entran en juego la mirada  y conciencia particular de cada uno. Puede sonar reiterativo o muy poético pero es lo que pienso. Luego está la importancia de encontrarte en determinado lugar y momento con el equipo correcto. En este tipo de fotografía el azar y estar abierto a sus expectativas son aspectos esenciales, a diferencia de la pintura, el dibujo o la escritura, que requieren reflexión mientras se practican.
Ganges, Varanasi. / Lorna Arroyo, India, 2007.
Desde tiempos inmemorables, la literatura se ha asociado a la imagen, ¿cree que las imágenes tienen su propia dialéctica?
Por supuesto, sin lugar a dudas.

En ‘La dialéctica de las imágenes’ nos gusta que los entrevistados opinen acerca de algunas fotografías históricas. En su caso, nos gustaría que nos comentase su opinión sobre las siguientes dos fotografías:
Muerte de un miliciano. / Robert Capa, 1936
Es la fotografía que marcó un hito en el fotoperiodismo gracias al trabajo en común de dos jóvenes e idealistas fotógrafos sin apenas recursos y con mucho ingenio que pretendían cambiar el futuro de Europa con sus imágenes de la guerra de España y que formaron un tándem llamado Robert Capa, compuesto por el húngaro Endre Ernő Friedmann y la alemana Gerda Phorylle.

Mahatma Gandhi. / Margaret Bourke-White, 1946
Margaret Bourke-White es otra de mis indispensables, me parece una fotógrafa fantástica que abrió importantes caminos en la historia de la fotografía. Esta imagen suya es una de mis favoritas, me transmite mucha paz y muchas ganas de volver a India. 

¿Qué consejo le daría a los estudiantes a los que les gustaría algún día poder dedicarse a la fotografía? 
Que lean, que miren y que viajen. Y si pueden que hagan las tres cosas a la vez.

Varanasi. / Lorna Arroyo, 2007.
Por último, nos gustaría que enviase un mensaje a todos los lectores que visitan 'La dialéctica de las imágenes'. 
A nuestro alrededor pasan cosas continuamente. Estemos atentos a ellas porque la vida, como la fotografía, ocurre sólo una vez, para siempre. No lo escribo entre comillas porque quizá la cita no era así exactamente, pero la idea se la tomé prestada a Henri Cartier-Bresson.

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