8 de noviembre de 2016

La puerta 13

Fotografía de @CristoobalGM
Vivía en Mascarell, hace muchos años, una pareja de recién casados. Ninguno descendía del pueblo pero enamorados de su encanto se habían mudado allí, donde fueron recibidos con los brazos abiertos por todos los vecinos. Unos años después, fueron padres. Primero tuvieron a un niño, y tiempo después, a una niña.

El tiempo pasó y los hijos, aunque estaban enamorados del lugar como sus padres, tuvieron que irse porque sus sueños los llevaban lejos de su amurallado y querido pueblecito. Los padres, ya mayores, empezaron a tener las cosas de la edad. Él, especialmente, empezó a tener una salud delicada y un día simplemente no despertó. Se había ido como siempre quiso, junto a su gran amor mientras soñaba. 

Los hijos apenados llegaron a dar su cariño a la madre. Y, mientras el hijo se la llevó a pasear con sus nietos, la hija pintó de azul la puerta de la casa. De ese azul que tanto le gustaba a su padre y tanto amó su madre. Esta, al llegar y descubrir aquello, se emocionó al ver como sus hijos habían hecho algo tan simple que tenía tanto significado para ella. Desde ese día, cada mañana salía a observar un rato la puerta y sentía a su marido a su lado.

@monicasmenero

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