6 de marzo de 2016

Entrevista a Rosario Raro: "Dedicarse al arte en este país es una heroicidad"


Rosario Raro, nacida en Segorbe (Castellón) en 1971, es escritora, doctora en Filología y estudió Técnicas de Escritura Creativa en la Universidad Mayor de San Marcos y la Pontificia Universidad Católica de Perú. Además, realizó un Posgrado en Comunicación Empresarial en la Universitad Jaume I y uno de Pedagogía en la Universidad de Valencia.

En el año 2009 consiguió ser finalista del concurso de escritura literaria Virtuality Caza de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Aparte de publicar varios libros, dirige el Taller de Escritura Creativa de la Universitad Jaume I de Castellón. Entre sus obras destacan: Carretera de la Boca do Inferno, Surmenage, Perder el juicio, Los años debidos, Finlandia, La llave de Medusa, Desarmadas e invencibles y El alma de las máquinas

En esta publicación 'La dialéctica de las imágenes' te ofrece una entrevista a Rosario Raro, en la que descubriremos qué técnicas utiliza para escribir, cómo enfoca el taller de escritura y algunos datos de sus últimos trabajos, entre otras cosas. 


¿Cuándo empezó a escribir? ¿Qué le motiva a hacerlo?
Desde que era muy pequeña. Antes de los diez años, es decir, hace (solo) unos 35 de eso, más o menos. Creo que lo que me sucedió fue que descubrí muy pronto que la escritura puede ampliar el espacio y el tiempo. Leía mucho porque como decía Josefina Aldecoa “una novela es un medio de transporte”.

Para mí escribir ha sido una tabla de salvación y una fuente continua de buenas experiencias. Siempre digo que los mejores premios literarios son las personas que he conocido a través de esta profesión. Estoy convencida de ello. Así que no le puedo pedir más a un oficio.


¿Qué significa para usted la escritura?
Una de las actividades (o actos) cotidianos que más placer me proporciona y una forma además de ejercer la libertad.


¿Qué autores le han servido de referentes?
Cervantes, y no porque se conmemore el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte, me parece imprescindible y asombroso. Pessoa, infinito. Caterina Albert (que firmaba como Víctor Català), Dino Buzzati, de él sobre todo El desierto de los tártaros, Max Aub, las mujeres de la generación del 27 (Nelken, Saornil, Arderiu, Catarineu,  Mulder, Roca de Togores, etc. etc. etc.), Mercè Rodoreda, Bradbury, Carmen Laforet, Julio Ramón Ribeyro,  Francisco González Ledesma, Vicent Andrés Estellés, Elena Poniatowska, el poeta limeño Luis Hernández Camarero, Montserrat Roig, Albert Sánchez Piñol, Eloy Fernández Porta, Agustín Fernández Mallo y muchos otros aún no tan conocidos de los que he tenido el privilegio de ser su primera lectora: mis alumnos. 

Dicen que no hay lector más crítico que uno mismo ¿Piensa que es verdad?
Sí porque la auto corrección puede llegar a ser obsesiva. En mi caso ajusto, releo,  modifico, repienso, miro el texto del derecho, del revés, hasta que ya me tengo que desprender de él por algo externo: un plazo, etc. si no fuera así nunca lo haría. Lo más difícil es decidir que una obra está acabada, seguramente porque nunca lo está pero tenemos que cambiar para no estar toda la vida escribiendo lo mismo. 

Por eso creo que escribir lo puede hacer cualquiera que tenga una historia que contar pero en la fase de revisión, en la corrección es donde se mide un escritor. Y suele suceder que cuanto más se tacha más mejora un texto. Algo parecido a lo que sucede en la vida. 


¿Qué papel prefiere encarnar: el protagonista o el narrador omnipresente?
El narrador omnisciente, omnipresente y omnipotente. Es decir, todo aquello que no se puede o no se debe hacer en nuestra cotidianidad: ser invisible, espiar, dirigir las acciones, provocar que sucedan los acontecimientos, etc. 
¿Qué opina sobre el 21% de IVA en cultura?
Que supone un terrible maltrato a la cultura, que mientras otros países lo consideran un tema prioritario, algo así como la manera de crear su imagen de marca y por tanto su historia, en otros lugares se ignora. Los datos:

IVA cultural en Francia: 5'5 %.
IVA cultural en Alemania: 7 %.
IVA cultural en Irlanda: 9 %.
IVA cultural en Italia: 12 %.
IVA cultural en Portugal: 13 %.
Y en España: 21%.

Creo que estas cifras lo dicen todo. Son inversamente proporcionales a la importancia que se le da y a la proyección que tiene un país en el exterior. La cultura no es un lujo sino una inversión de futuro pero creo que los gobiernos de aquí no suelen pensar muy a largo plazo.

Acababa de escribir una nota sobre este tema en mi perfil de Facebook y el número de comentarios recibidos da una idea de la manera tan injusta en que se percibe. Si ya somos productores, consumidores y autónomos pues el gravamen es aún todavía mayor. Dedicarse al arte en este país es una heroicidad porque a diferencia de lo que sucedía en otros tiempos ya no es una ocupación de aristócratas, rentistas o ambas cosas.

En 'La dialéctica de las imágenes' contamos con una sección llamada 'Lectura recomendada'. En dicha sección, ¿Cuál sería la obra que recomendaría?
La piel fría de Albert Sánchez Pinyol, (Barcelona, 1965). Este escritor es antropólogo y esta formación es también el armazón de su literatura; experimentación con personajes sometidos a condiciones insólitas, observados y viviseccionados bajo la lupa del entomólogo. De este libro se vendieron más de 30.000 ejemplares. Se tradujo a más de una  docena de lenguas y fue Premio Ojo Crítico de narrativa 2003. Una de sus frases: “Nunca somos infinitamente lejos de aquellos que odiamos. Por la misma razón, entonces, podríamos creer que nunca estaremos absolutamente cerca de aquellos que amamos”.  Este es un extracto de una reseña que publiqué sobre él:

“Kollege, uno de los dos protagonistas, antes militante del Ejército Republicano Irlandés (IRA), llega a una minúscula isla del sur del océano Atlántico sin existencia o visibilidad cartográfica, donde se le ha encomendado que se encargue de la estación meteorológica instalada allí. El único habitante es Batís Cafo. 
Recuerda u homenajea a El señor de las moscas de William Golding, El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, La sombra sobre Innsmouth de Lovecraft, La isla del Tesoro de Stevenson o Robinson Crusoe de Daniel Defoe, relee y revisita en suma, la gran literatura.

Y entra de lleno en las aguas movedizas, fluorescentes, verduscas de la ciencia ficción más inquietante, de aquella que nos plantea las dudas más profundas. Porque los monstruos son las ilustraciones del interior humano, del miedo, de la alerta ante las amenazas, de la curiosidad, de las aspiraciones… Novela membranosa en la que la frontera entre ellos y nosotros es permeable. Y estructura circular, perfecta, inacabada e inacabable.”
Creo que solo he llorado al leer el final de tres libros: de este, de El amor en los tiempos del cólera de García Márquez y de Regreso a tu piel de Luz Gabás y en los tres casos ha sido por el mismo motivo, por recorrer con mis ojos lo que para mí significa la perfección en cuanto a forma de resolver una historia. 

¿Cómo cree que puede ayudar la escritura para realizar cambios en la sociedad?
Para mí la principal función de un escritor es la de ser transmisor de determinadas vivencias sobre todo colectivas, más que individuales. Intentar una toma de conciencia sobre situaciones injustas, que suelen ser las más frecuentes. Creo que es muy importante la labor de rescate, colocar en primer plano lo que muchas veces se intenta que se convierta en pasado de una forma acelerada. Es todo muy cinematográfico en estos procesos. 


¿De sus obras cuál considera que es la gran obra en mayúsculas?
De momento Volver a Canfranc pero espero que la próxima también esté escrita “en ese mismo cuerpo de letra”. 



En abril de 2015 se publicó ‘Volver a Canfranc’, ¿Cómo surgió la idea de este libro?
Cuando vi por primera vez la imagen de la estación de Canfranc. Fue en una fotografía de un libro publicado en Versalles que se titula Lugares abandonados. Después vi muchas más fotografías, centenares de ellas, y comencé a leer sobre su historia hasta el punto de que se convirtió en una obsesión nada patológica sino muy útil para escribir esta novela.

El periodo de mayor esplendor de este enclave en el valle de Los Arañones de Huesca fue durante la Segunda Guerra Mundial. Como sucede siempre durante los conflictos —en los que la condición humana está en lucha contra sí misma, como desde nuestro mismo origen como especie—, los comportamientos se extreman. Me interesaba mucho ese estudio de los personajes, el análisis de cómo en la misma encrucijada para todos, a veces sí que se puede decidir cómo ser y cómo actuar. En aquel momento hubo acciones muy rastreras y otras de una belleza moral que deslumbra. Los personajes fueron buenos o malos, en muchos casos según las circunstancias, no en términos absolutos y en el caso del protagonista, del jefe de la aduana internacional, como dice en el libro, consideró que “solo hizo lo que la dignidad le exigía”. Me atrajo el ejemplo que suponen estas hazañas que sucedieron tan cerca. Rescatar esos hechos y que se leyeran desde esta actualidad en la que estamos tan faltos de referencias, de “practicantes” del altruismo. 
Ese fue el motor para escribir todo lo demás: alguien a quien le ofrecen un “super cargo” y lo rechaza porque tenía otros planes. Eso lo convertía en alguien muy interesante, ergo, los menos atractivos desde el punto literario al menos son quienes hacen lo contrario: la carrera de méritos continua.


¿Cuál es el truco para documentarse bien a la hora de escribir?
Que el tema te obsesione, de esa forma te puedes pasar horas leyendo, escuchando sobre el tema y no vivirlo en ningún momento como un trabajo. Además el interés va en aumento conforme se avanza.


¿Qué método o métodos emplea a la hora de escribir? 
Para mí escribir es un trabajo sobre todo mental, plasmarlo después en un documento del procesador de textos es para mí transcribir. Eso sí, antes dibujo mapas mentales, lo ordeno todo en esquemas, en cuadrículas, en escaletas, utilizo cualquier medio que me sirva de ancla para la memoria.


¿Qué piensa de esta cita de Carlos Ruiz Zafón: "Los libros son espejos: sólo se ven en ellos lo que uno lleva dentro"?
Joaquín Camps, compañero mío en la editorial Planeta, en su libro La última confidencia del escritor Hugo Mendoza dice: “Las cosas no son como son sino como somos”. Yo también creo que es exactamente así. 

Respecto al espejo de Ruiz Zafón también estoy muy de acuerdo: solo se inventa en apariencia. El otro espejo del que podríamos hablar está situado entre el autor y el lector, cuanto mejor se lo pasa el primero escribiendo más lo disfruta después quien lee esa historia. Si el escritor se detiene en un capítulo, duda, no sabe cómo resolverlo, es muy curioso que a veces el lector también lo haga exactamente en el mismo sitio. Y eso sucede porque antes de autores somos lectores. Por eso creo que siempre habría que escribir lo que a nosotros nos guste leer.


¿Podría explicarnos como está enfocado el taller de escritura de la Universidad Jaume I de Castellón? ¿Ve mucho talento en él?
Muchísimo. Continuamente estamos celebrando los premios literarios que consiguen los alumnos. No damos abasto.  Y en estos casi doce años ya han sido muchos los participantes que han publicado un libro o varios.

La mecánica del taller es sencilla: planteamos un ejercicio lo más provocador o sugerente posible y entonces cada autor tiene que escribir sobre ese motivo. Después el texto se proyecta en clase y quien lo ha escrito recibe las opiniones de todos. Además hay una versión on line para quienes quieren seguirlo pero no están en Castellón.

Este año somos unos 70. Hay personas de muy distintas edades, desde 17 años a más de 70. Eso hace que los puntos de vista sean muy diversos y el texto se enriquezca muchísimo. A veces del que se plantea al que resulta hay mucha diferencia. 

También intercambiamos experiencias con los escritores que nos visitan, hacemos viajes culturales, en fin, que nos lo pasamos muy bien. Comenzamos con la escritura y esta acaba siendo el pretexto que nos conduce a algo aún mejor: la amistad.


¿Qué se siente al poder enseñar a los demás? 
Yo digo que llevo 20 años impartiendo clases pero que nunca he dado una lección. Creo que tiene que ser así, nosotros funcionamos como una especie de reunión en la que se hace brain storming, como un tanque de ideas, creatividad en estado puro. No hay jerarquías, nadie sabe más que nadie y por tanto nadie es más que nadie. Todos nos nutrimos de las experiencias de los demás. A veces verdaderos atajos que ahorran mucho tiempo y energía.


Un consejo para todos aquellos que sueñan con escribir historias alguna vez.
Que busquen a personas similares a ellos con los que intercambiar sus textos, que se dejen aconsejar, que no sean soberbios, y sobre todo que no tengan prisa por publicar y que cuando lo hagan sea en una editorial pequeña, mediana o grande, que se autoediten, que suban su obra a Amazon PERO que nunca envíen su manuscrito a una *Heditorial así con H, que es como nosotros calificamos a las falsas editoriales porque si les publican un texto plagado de erratas y faltas de estilo ese será el punto final de su carrera literaria. Además lo más probable es que se aprovechen de ellos económicamente y les quiten las ganas de escribir para siempre. 

Quienes escriben tienen que creer que son capaces de conseguir lo que quieran, que está en sus manos, literalmente, que no se acomplejen ni se dejen acomplejar, que piensen que, en este momento es más fácil escribir de lo que lo ha sido nunca en toda la historia de la literatura.  

Es, por otra parte, un trabajo que se puede desempeñar desde casa, toda una ventaja para los que vivimos siete vidas, como se dice de los gatos, pero simultáneamente. A veces colocarnos frente a la pantalla del ordenador, el cuaderno o el medio que elijamos equivale a enfrentarnos a nosotros mismos, como me decías antes con lo del espejo de Ruiz Zafón, ponernos ante nuestros miedos y advertir, cuando ponemos el punto y final que los hemos vencido. Nuestra sonrisa de satisfacción será en ese momento el premio, la mejor recompensa, e incluso, una forma de fortalecernos. 


Por último, nos gustaría que enviase un mensaje a todos los seguidores de la escritura que visitan nuestro blog.
Sobre todo que sean felices mientras escriben. De esa forma ya tendrán mucho ganado y por anticipado. Y que si buscan “una comunidad” que se unan a nosotros. Nos pueden encontrar en: http://pliegosvolantes.blogspot.com.es en mi perfil de Facebook y Twitter o en mi web: http://rosarioraro.net/



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