7 de febrero de 2016

Y llegó el domingo.

Y llegó el domingo bañado por el sol. El día dedicado para la familia. La pequeña corría por su habitación vistiéndose de princesita para su rey; su papa, que la esperaba abajo para jugar a tomar el té como cada mañana de domingo iluminado por la ilusión y el amor.

Su papa, ese hombre que siempre juró no jugar nunca con muñecas. Ese hombre que se le caía la baba al ver como su pequeña crecía a cada paso que daba. Esa pequeña que conseguía disfrazarlo y jugar con él a muñecas o a lo que su princesita quisiera.

Porque la quería como a nadie y era su héroe. 

Después del té, se unía la reina de la casa; su mama. La princesa mayor de la casa que los  había estado observando mientras sonreía desde el porche. 


Así los tres juntos crean la magia del momento y del lugar.


@monicasmenero

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