29 de enero de 2016

La gran estafada.

Te tomaron por una joven sin neuronas ni opiniones ni derechos. Te mintieron y engañaron. Omisión de información. Algo que ha atacado tu centro de control, tu fidelidad, tu amor propio cada vez más reducido.

Lo peor no es que te hayan mentido a ti -para protegerte dicen-. Lo peor de las mentiras es cuando hacen creer mal de otros, cuando crees que has hecho algo y por eso estás en el epicentro del debate. Pero no es así. Ni nunca lo fue. Sólo fuiste una marioneta en esta bizarra representación.

Un maniquí sin gracia.
Un cartel descolorido.
Una mentira arraigada.

 Y tú como la tonta del cuento, caíste.
Y volverías a caer porque confías demasiado.


Y ahora, como la gran estafada que eres, no quieres saber de nadie ni de nada. Sólo dormir y olvidar. Pasar de los problemas, dejárselos a otros.

Liberarse de la decepción.

Del egoísmo.

De la mentira.

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