4 de diciembre de 2015

¿Romperse y caer?

Tantas cosquillas perdidas.
Tantas sonrisas apagadas.
Tantas promesas rotas.
Tantos espejos rotos.


Siempre he admirado la valentía de los niños. Ellos no tienen miedo de caerse, hacerse daño o recibir un balonazo. En cambio, los adultos, cuánto menos, son más temerosos. Solemos tener la equivocada creencia de que algo se ha roto porque se ha caído. Pero, ¡Qué engañados estamos! Nada más lejos de la realidad. Lo que cae es porque se ha roto previamente como las calles secas cuando aún no ha dejado de llover, como las relaciones que mueren antes de ver la luz del sol.


"¿Para qué me curaste cuando estaba herido
si hoy me dejas con el corazón partido?"
Corazón partío, Alejandro Sanz.



@monicasmenero

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