12 de diciembre de 2015

Atrapada en el iris de su mirada.

Decidí no preocuparme y seguir como hasta entonces. Me funcionó, pues, dejé de encerrarme en mi misma cada vez que sospechaba que podía andar cerca.


El día estaba resultando magnífico cuando algo ocurrió...alguien me cogió de la mano y tiró de mí. Abrí los ojos desmesuradamente al descubrir quien era. Nuestro cruce de miradas consiguió poner mis nervios a flor de piel y me sentí incapaz de articular palabras. Me acarició la mejilla para luego acercarse y robarme un beso.

Beso que del mismo modo que empezó, terminó. su mirada me cortó la respiración y quedé atrapada en el iris de su mirada.

Al día siguiente, él seguía en el oeste y yo en la playa. Cada uno en su libro sin volver a encontrarse.

@monicasmenero

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