27 de octubre de 2015

Lugares mágicos: El castillo de Drácula.



El Castillo de Bran conocido como el castillo de Drácula es una fortaleza medieval localizada en la actual Rumania, que goza de gran atractivo turístico por su relación con la novela de Bram Stoker, El conde Drácula.


Hoy en día es uno de los lugares más turísticos de todo Transilvania gracias a al conde vampírico. Cuenta con 57 habitaciones y un pasadizo “secreto” y al visitarlo se muestra el “auténtico” sarcófago donde se supone que dormía el vampiro.

¿Quién era el conde Drácula?


El misterio del conde de Drácula, personaje de la obra Drácula de Bram Stocker, atrae a miles de turistas. El autor se inspiró en la figura de Vlad el emperador para crear al vampiro.

Vlad III o Vlad Tepes, nacido como Vlad Draculea, fue el antiguo príncipe de Valaquia (hoy el sur de Rumanía). Fue conocido por su forma de castigar a sus enemigos, por lo que se ganó el nombre de “El Empalador”. Llegaba a dejar morir a sus enemigos viéndolos desangrarse poco a poco, por lo que,
Stocker lo asoció con el conocido vampiro sangriento que acechaba sin piedad a sus víctimas.

El turismo equivocado.

Relacionamos el Castillo de Bran con el Castillo de Drácula pero, sin embargo, Vlad El Emperador nunca tuvo su hogar en dicha fortaleza. La única evidencia de que Vlad III estuviese en el castillo es cuando fue capturado y estuvo encerrado dos días en las mazmorras del castillo de Bran.

Hay un detalle que relaciona al castillo con la novela; la arquitectura y los interiores del castillo. Aunque el novelista nunca viajó a Rumanía, a través de distintos libros, pudo conocer sus interiores e inspirarse así para su novela, en donde describe al Castillo de Drácula con los mismos rasgos que posee el Castillo de Bran.


A pesar, de todo ha sido filmado en películas basadas en el Conde de Drácula y, por tanto, la leyenda siempre seguirá presente en la mente de los turistas.



@monicasmenero

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