26 de octubre de 2015

El Basajaun.


En la riquísima mitología vasca destaca un personaje que por su descripción y atributos humanos ha despertado el interés de antropólogos. El Basajaun, es el «señor del bosque». 


La creencia en el Basajaun es anterior a la invasión romana de la Península Ibérica. Se trataría una criatura humanoide, cubierta de pelo, larga melena y con un pie de planta circular, como la pezuña de una ternera. Aunque la tradición alude a su gran talla y fortaleza, no lo presenta como un ser dañino o peligroso.


 Al contrario, se le tiene por protector de los rebaños, pues avisaba mediante silbidos de la llegada de tormentas o de la cercanía de lobos. Los pastores -dice la leyenda- sabían de su presencia porque el ganado hacía sonar al unísono los cencerros; señal de que podían descansar tranquilos, ya que el Basajaun velaría por su descanso. A cambio, el Basajaun sólo quería un trozo de pan, que recogía cuando el cuidador del rebaño dormitaba, para evitar el contacto con los seres humanos.

El folclore vasco también atribuye al Basajaun la responsabilidad de transmitir a los humanos los secretos de la agricultura, el trabajo en hierro y la construcción de determinados utensilios, como la sierra y el molino. El mítico ser pertenecería, por tanto, a una raza casi extinguida, de categoría algo superior a la humana y dotada de ciertos poderes sobre las fuerzas de la naturaleza, lo que le conferiría un carácter de semidiós. Algunas tradiciones orales también se refieren a la Basandere, compañera femenina del Basajaun y de similar aspecto y comportamiento.

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