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¿Quién era Hércules?


Aprovechando que ayer hablábamos de la Torre de Hércules, hoy hablaremos de quien era Hércules.

Era el hijo de Zeus y de Alcmena, esposa de Anfitrión. Se dice que el día de su nacimiento resonó un trueno en Tebas junto otros presagios que anuncíaban la gloria del hijo del dueño y señor del Olimpo. Alcmena dio a luz dos mellizos, Hércules e Ificles. Anfitrión deseando saber cuál de los dos era su hijo, envió dos serpientes que se aproximaron a la cuna de los mellizos. El terror se apoderó de Ificles, quien quiso huir. En cambio el hijo del dios del rayo despedazó a las serpientes.


Hera celosa decidió eliminar al recién nacido enviando contra él a dos terribles dragones para que le despedazasen. El niño sin sentir una pizca de miedo. se deshizo de ellos.



Tras lograr que Hera apaciguara su cólera incluso consintió darle de mamar al hijo de Almena. Los maestros más hábiles se encargaron de la educación del  niño, Autólico le enseñó la lucha y la conducción de carros; Eurito, el manejo del arco: Eumolpo, el canto; Cástor y Pólux, la gimnasia; Elio, le enseñaba a tocar la lira y el centauro Quirón, la astronomía y medicina. Su desarrollo físico fue extraordinario y su fuerza portentosa. 


Cuando el hijo de Zeus creció, Hera vertió en su copa un veneno que lo enloqueció y esta locura hizo que Heracles matara a su mujer y a sus propios hijos. Como castigo fue enviado con el primo de Hera, Euristeo, para servirle por 12 años. Euristeo, estimulado por Hera, le ordenó los doce trabajos de Hércules. Estas fueron: El león de Nemea, la hidra de Lerna, el jabalí de Erimanto, las aves de Stinfálidas, la cierva de Artemisa, el toro de Creta, los establos de Augías, robar los caballos de Diomedes, robar las manzanas de las Hespérides, arrebatar el cinturón de Hipólita, dar muerte al monstruo Gerión, y arrastrar a Cerbero fuera de los infiernos.




Una vez cumplida su penitencia, pero su existencia terrenal aún dio de sí para mu­chas más aventuras.


De todos ellos salió victorioso y son otros muchos los que asimismo se le atribuyen, pues casi todas las ciudades de Grecia se vanagloriaban de haber sido teatro de algún hecho maravilloso del joven. 




 Tuvo muchas mujeres y gran número de amantes. Las más conocidas son Megara, Onfalia, Augea, Deyanira y la joven Hebe, con la cual se casó en el cielo, sin olvidar las cincuenta hijas de Testio, a las cuales hizo madres en una noche.



El odio del centauro Neso, unido a los celos de Deyanira, fueron la causa de la muerte del héroe. Sabedora esta princesa de los nuevos amores de su esposo, le envió una túnica teñida con la sangre del centauro, creyendo que con ello impediría que amara a otras mujeres. Pero apenas se la puso el veneno del que estaba impregnada hizo sentir su funesto efecto, y penetrando a través de la piel, llegó en un momento hasta los huesos. En vano procuró arrancarla de sus espaldas; la túnica fatal estaba tan pegada a la piel que sus pedazos arrastraban tiras de carne.



En el mismo instante en que comenzó a arder la pira, se dice que cayó un rayo sobre ella para purificar lo que pudiera quedar de mortal en Heracles. Zeus lo subió al Olimpo y lo colocó entre los semidioses.




@monicasmenero

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