9 de abril de 2015

Referencia Musical: El talón de Aquiles.



Esta semana vamos a extraer una referencia de la canción Más de cien mentiras de joaquín Sabina de su Esa boca es mía (1994)

"Tenemos talones de Aquiles sin fondos..."

Aquiles era hijo de la diosa Tetis y de un mortal llamado Peleo. Fue uno de los grandes héroes de la mitología griega y el más reconocido de todos los que lucharon en la Guerra de Troya . Su papel en la guerra fue decisivo para la victoria de los griegos. Pese a sus cualidades sobrehumanas, Aquiles era mortal.  La extrema fortaleza, crueldad, arrogancia y belleza de Aquiles se convirtió en el prototipo de todos.


Al principio, tanto Zeus como Poseidón cortejaron a la encantadora Tetis, hija de Nereo, dios del mar, pero como debido a una antigua predicción el hijo de Tetis superaría a su padre, se convirtió en esposa de Peleo, rey de Fitia en Tesalea. Durante su magnífica ceremonia de bodas se sembraron las semillas de la Guerra de Troya cuando Eris, diosa de la discordia, arrojó una manzana dorada sobre los invitados. Iba destinada a Hera, la diosa más bella, pero Atenea y Afrodita iniciaron una pelea con ella para dilucidar quién merecía la manzana, siendo Paris, príncipe de Troya, el que juzgó finalmente a petición de todos, con un resultado desastroso.




Tetis sabía que su hijo se convertiría en un destacado héroe, pero también sabía que no llegaría a alcanzar la madurez. Con todo el amor que le podía dar, hizo cuanto pudo para cambiar su destino, hasta bañar a su hijo en las aguas de la laguna Estigia para hacerle inmortal. Y casi lo consiguió, pero cuando sumergió a su pequeño en el agua, el talón por el que le sujetaba quedó fuera del agua y eso provocó que siguiese siendo mortal. Finalmente fue el «talón de Aquiles» el elemento fatal para el héroe.



Aquiles fue educado por el sabio centauro Cirón, que ya había instruido a otros héroes. Como Tetis sabía que su hijo corría el peligro de morir en la batalla. le envió a la corte del rey Licomedes en la isla de Scyros, donde se ocultó bajo la apariencia de una joven durante unos días.




La estancia de Aquiles en el refugio no duró demasiado. Cuando los griegos decidieron partir hacia Troya para rescatar a Helena. Ulises ayudó a Aquiles a recoger las armas y marchar.



Aquiles confirmó su reputación de guerrero despiadado e indestructible casi de inmediato a su llegada a Troya. Los troyanos sentían el miedo cada vez que le veían aparecer en su cuadriga. 



Durante los diez largos años de asedio de Troya, los griegos llevaron a cabo diversas incursiones en las que Aquiles jugó un papel principal. Durante una de las incursiones raptó a la bella Briseida, a la que convirtió en su amante. Agamenón, comandante en jefe de las tropas griegas, también tenía una amante. Criseida. Criseida era hija de uno de los sacerdotes más importantes de Apolo, y para evitar la ira del dios, tuvo que devolverla a su padre. Agamenón entonces reclamó a Briseida como amante. 




Aquiles tuvo que entregar a Briseida en contra de su voluntad, pero rechazó seguir adelante con el asedio. Se había herido su orgullo y el héroe inclusó pidió a su madre que implorase a Zeus que la fortuna de la batalla sonriese a los troyanos, como así ocurrió. Los troyanos incluso llegaron a enfrentarse a ellos en su propio campamento situado junto al mar, momento en el que Aquiles rehuyó el combate con el enemigo. No obstante, cuando los troyanos amenazaron con incendiar los barcos de los griegos, aceptó que su mejor amigo, Patroclo, entrase en combate. Patroclo se vistió con la armadura de Aquiles y se convirtió en el héroe de la batalla, ya que los troyanos le tomaron por Aquiles. Pero aunque pudiese parecer el propio Aquiles, no lo era, y Héctor, príncipe de la corona troyana, le mató y se hizo con la armadura del héroe griego.



Aquiles montó en cólera cuando supo la noticia de que su mejor amigo había muerto. Incluso su madre era incapaz de consolarlo. Aquiles sólo quería vengarse y cuando Tetis le dijo que estaba escrito que moriría poco después de la muerte de Héctor, contestó: «Moriría en este lugar y en este momento, ya que no puedo salvar a mi amigo. Ha caído lejos de casa y en un momento de necesidad mi mano no ha estado allí para ayudarle» (la Iliada, XVIII). Tetis supo entonces que no podría detener a su hijo, por lo que llamó a Hefesto para que le hiciese una nueva armadura a Aquiles.




Vestido con su nueva armadura, se subió a su cuadriga y se encaminó hacia el campo de batalla. Buscó a Héctor hasta que lo encontró y mató para luego arrastrar su cuerpo desnudo con su cuadriga. El joven quedó conmovido por la pena del anciano Príamo y le entregó el cuerpo de su hijo, diciéndole que podía enterrar a Héctor en paz en un lugar adecuado.



Fue herido con una flecha lanzada con el arma de Paris,  cuyo arco en esta ocasión estaba guiado por Apolo, al que no le gustaba demasiado Aquiles. El dios se aseguró de que la flecha acertaba en su única parte vulnerable, el talón.


Tetis y las otras hijas de Nereo lloraron la muerte de su hijo durante 17 días. Incluso las musas acudieron a su funeral para entonar un himno de lamento frente a su pira. Después de la cremación, sus cenizas fueron depositadas en una urna dorada que había sido forjada por Hefesto y situada en la misma tumba en la que fue enterrado Patroclo, junto al mar.

@monicasmenero

No hay comentarios:

Publicar un comentario