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«¡Cuídate de los idus de marzo!».

Los idus de marzo (en latín, Idus Martii o Idus Martiae) en el calendario romano correspondían a los días 15 del mes de Martius. Los idus eran días de buenos augurios que tenían lugar los días 15 de marzo, mayo, julio y octubre,


Fue en el idus de marzo del 44 a.C (hace 2057 años)cuando asesinaron a Julio César, dictador de Roma y pontífice máximo.


Hubo una conspiración, en la que los conspiradores alegaban que era un tirano. los líderes de la conspiración fueron: Bruto, Casio y Casca, que defendían que su espíritu era el de Catón. Bruto era sobrino de Catón, al que César le amaba como a un hijo.

Casio estuvo con César en la Guerra Civil, a la espera de conseguir un botín, como César no saqueó a los enemigos, por lo estaba resentido y  pensó que matando a César conseguiría el ansiado botín.

Casca, en cambio, siempre estuvo contra César. César le perdonó varias veces durante la Guerra Civil, pero él no se la perdonó perdonar a César.

Todos ellos fueron vencidos en la batalla de Filipos por Marco Antonio y Octavio y murieron de la misma manera que habían vivido: con cobardía y vileza. César había sido su mayor enemigo porque quería acabar con los villanos. César se enfrentó a la oligarquía romana, corrompida que sólo sabía robar. Sin embargo, César no tomó represalias contra sus enemigos.

Planeada la conjuración contra César, decidieron asesinarle ese 15 de marzo durante la reunión del Senado. Tenía que ser fácil, ya que César no tenía una guardia que le protegiera y era la única y última ocasión antes de que saliese de Italia a encontrarse con las nuevas legiones.

 La noche anterior al asesinato, Calpurnia, la esposa de César, soñó con el asesinato de César y al amanecer rogó a su marido que no fuera al Senado. Tal fue su insistencia que César estuvo a punto de no ir al senado, pero, finalmente, uno de los conjurados le convenció para que no hiciera caso a "tonterías de mujer". Entonces, César salió hacia la Curia de Pompeyo, donde se reunía el Senado.



(LA MUERTE DE CÉSAR, VICENZO CAMUCCINI)


Al llegar a la plaza de la Curia César se encontró a un adivino que un tiempo antes le había profetizado "¡Cuídate de los idus de marzo". César, no creyendo que fuera nada más que superticiones, se acercó a él y de dijo "Ya han llegado los idus". El adivino respondió:  "Si, César. Pero aún no han terminado..." Un hombre se acercó y le entregó un pergamino. "¡Léelo, César -le advirtió-. Léelo antes de entrar en la Curia". Era la lista de los conjurados, pero César no puedo leerlo y se adentró en la Curia con el rollo en la mano. En ese momento, uno de los conjurados se llevó a otro lugar a Marco Antonio con el pretexto de contarle algo de suma importancia. Así quitaban dejaban sin ninguna protección a César.

Otro conjurado arrojándose a los pies de César suplicando que perdonara a su hermano desterrado. A lo que César respondió: "Tu hermano ha sido hallado culpable y ha sido desterrado por sus delitos." El conjurado agarrando la toga de César asiéndola con firmeza para impedirle moverse. César perplejo, replicó: "¿Qué haces? ¡Estás utilizando la violencia!"

Entonces, otro de los conjurados se acercó por detrás y le clavó un puñal en la espalda a César. Éste se volvió y se defendió, pero cayeron sobre él el resto de conjurados para apuñalarle. César teniendo aún fuerzas los empujó, pero ellos se volvieron a lanzar sobre él, volviéndolo a apuñalar.  Cuando César vio que Bruto también lo apuñalaba dijo: Tu quoque, Brute, filii mei! (¡Tú también, Bruto, hijo mío!’).  En ese momento, César, desangrándose, se irguió con dignidad, se colocó la túnica para que al caer cubriera sus piernas y, siguiendo una milenaria costumbre, se cubrió la cabeza con la toga para no tener que ver el rostro de sus asesinos que volvieron a lanzarse sobre él.


@monicasmenero




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