13 de enero de 2015

Cuando las buenas noticias no merecen ser contadas



Todavía no nos habíamos recuperado del shock mediático que nos causó presenciar las imágenes del atentado de Boston, cuando de repente las pantallas de televisión y las portadas de los periódicos se llenaron de imágenes y periodistas hablando sobre el atentado contra los profesionales que trabajaban en Charli Hebdo. Muchos medios de comunicación recriminaban lo sucedido, lamentándose por la pérdida de sus compañeros de profesión.

Sin embargo, me llamó especialmente la atención que algunos de ellos lo hiciesen mientras mostraban las frias imágenes de la sangre derramada por el pasillo de la sede de los dibujantes. ¡Qué hipócritas! pensé en un primer momento. Pero pronto me vino a la cabeza la idea de que muchos periodistas se ven sometidos a duras presiones (presiones que vienen de los que están arriba), para que intenten captar la atención de cada vez más espectadores. 

"Si la gente quiere espectáculo, démosles espectaculo, mientras nosotros nos llenamos poco a poco los bolsillos"... Seguro que muchos jefes (que no líderes) de ciertos medios de comunicación han pensado en esto varias veces. Porque son ellos los que deciden que las buenas noticias no merezcan ser contadas, cuando haya un espectáculo con el que saciar a los espectadores. 

Pero no hay que olvidar que detrás de cada noticia, hay una historia y detrás de esa historia nos encontramos con personas que ven como parte de su vida y de su intimidad aparece mostrada en los medios de comunicación. Porque aunque no lo sepamos valorar, el sufrimiento de una familia mostrado en los medios de comunicación puede hacer que esas personas todavía se sientan peor.

Sin embargo, todos sabemos que sin los medios de comunicación hoy en día no haríamos nada. los periodistas se han convertido en quiénes dan voz a las noticias y por consecuente, nos presentan el mundo en el que vivimos. Con esta publicación no pretendemos criticar la función de los periodistas, sino la de aquéllos magnates que se lucran a costa de la venta de los sentimientos de. ierta gente.

PD: La dialéctica de las imágenes defiende la libertad de expresión, pues sin ella no podríamos hacer lo que más nos apasiona. Je suis Charlie

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