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Las cuatro estaciones.






No hay mejor plan que una taza de chocolate caliente y un buen libro para una tarde de domingo o acurrucarse en el sofá con una manta bien calentita y ver una película -o dos-. Ponerse botas y botines, guantes y bufandas, abrigos y gorros. Duchas de agua caliente. Y seguir jugando con el vaho que sale de nuestra boca, haciendo como si de humo de un cigarro se tratase. Y los días de lluvia ver como las gotas corren por la ventana, dormir con el sonido del agua y asustarse cuando truene.


PRIMAVERA.


La primavera la sangre altera, o eso dicen ¿No?
Llegan los paseos bajo el sol, la ropa más fina, los colores más vivos, más cálidos. Empiezan a sobrar guantes, bufandas, gorritos y abrigos. Primavera, mal tiempo para los alérgicos. Primavera, la estación donde florece el amor.



VERANO.
Se acaba el curso, empiezan las vacaciones. Es el momento de hacer cosas locas con tus amigas y ir de fiesta. Aprovechar para tomar el sol, y lo mejor de todo poder leer acostada tomándolo. Mañanas de piscina, tarde de playa, noches de risas. Irte de vacaciones con tus padres. Dar largos paseos por la playa. Duchas de agua fría y dejar tu pelo secarse al viento.



Las hojas caen y se secan, y a mi me gusta pisarlas y oír sus crujidos. Se empiezan a necesitar chaquetitas finas y algún pantalón largo. Principio de curso, vuelta a la rutina. Paseos por el parque.





@monicasmenero

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