28 de agosto de 2014

Hacer lo imposible, posible.

 Queridos lectores, hoy os hablamos de un tema que a muchos nos llega de cerca. Se trata de los derechos de las personas con discapacidad. personalmente, me indigna el observar los menosprecios hacia estas personas que para mi no son raras sino especiales. Son especiales ya que cada uno de ellos guarda un rasgo que les hace ser únicos, que les hace ser originales, pero sobre todo que les hace ser grandes personas; y ese rasgo no es otro que el ser agradecidos. Ya lo dice el refrán "es de buen nacido ser agradecido".
Pero retomemos la tesis inicial. Acaso ¿no son seres humanos? o es que por tener una característica especial que ellos mismos no han buscado, ¿deben ser tratados con inferioridad? Para mi desde luego que estas preguntas tienen una respuesta muy fácil. Son personas y como tales deben ser tratadas del mismo modo que el resto de seres humanos, compartiendo las mismas oportunidades tanto laborales como académicas. Es posible que les cueste un poco más conseguirlo, pero estoy seguro que con las ganas que le ponen a todo, pueden conseguirlo. 

Como datos representativos de esta idea, encontramos la tasa de índice laboral y desempleo. Más del 60% de las personas con discapacidad se encuentran en edad laboral, es decir en la edad en la que pueden ejercer una labor profesional. No obstante, la tasa de desempleo se encuentra entre el 80% y 100% superior a la de personas que no tienen una discapacidad. Este hecho refleja como la dejadez por parte de las instituciones para aceptar a una persona de tales características, ha hecho que la discriminación se alargue mucho más, ya que esta discriminación empieza en las escuelas, en las que algunos colegios no cuentan con el personal o los recursos necesarios para la educación de ese niño. Y es que los valores se enseñan desde niños: el compartir oportunidades, el ver como todos somos personas y el querer hacer lo imposible, posible.


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