19 de julio de 2014

¡Viva la imaginación!

Me gusta ver casas y monumentos antiguos y imaginarlos en todo su esplendor. Imaginar como eran los habitantes de cierto palacio y como se comportarían. ¿Quién visitaría a Federico el grande en San Souci? ¿O quién serviría en el Castillo de San Angelo? Supongo que en el primer palacio, sólo entrarían los allegados del rey. Y en el otro servirían muchos esclavos y esclavas. Un lugar tiene una o cien historias impregnadas en sus paredes, en su aire. Los menos escépticos igual ven el espíritu de algún habitante por el castillo. 

¿Te imaginas ir paseando por una casa victoriana y que te aparezca la difunta propietaria? A mi me daría mucho miedo, pero no obstante, me gustaría hablar con personajes ilustres y no tan ilustres de otras épocas. Hablar con Shakespeare o Jane Austen. Conversar sobre la luz con Edison o de la imprenta con Gutemberg. Hablar con una pareja de campesinos y que nos cuenten como viven (o vivían). Tenemos algo que no tienen los animales, las piedras o las flores y eso es nuestra imaginación. El ser humano es capaz de imaginar cosas de lo más retorcidas y fantásticas. Así que...¡Qué no falte la imaginación!
Advertencia: tener cuidado con brujas, vampiros, hechiceros y licantropos

PD: "Es importante recordar que todos tenemos magia denteo." -J.K Rowling

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