29 de julio de 2014

Un relato de fantasía

Esta es una historia de fantasía, por lo que como en toda historia de fantasía, el escenario es un pequeño mundo imaginario. Un mundo en el que habitan unos pequeños seres vivos, que en el mundo de los seres humanos se suelen llamar por el nombre de 'insectos'. Estos, viven a la merced de que las gotas de lluvia hagan crecer las plantas. Plantas que se convierten en sus hogares, en sus alimentos y en sus refugios.

La historia de hoy la protagonizan una hormiga, un bicho-palo, una mosca y un caracol. Los cuatro estaban cansados de que los grillos los atormentaran comiéndose sus cultivos y haciéndoles la vida imposible. Por ello, decidieron ir en busca de aventuras libres, sin nadie que les dirigiese.

Todo fue perfecto, hasta que un día el caracol se cayó de un pequeño hongo, lo cuál hizo que se le rompiese una de las dos antenas. El resto de integrantes del grupo empezó a reírse de su pequeño defecto, lo cuál hizo que el caracol se entristeciera. Por si fuera poco, el resto de insectos decidieron abandonarlo una noche, ya que suponía un retraso para el resto del grupo.

Sin ganas de vivir, el caracol vio el cartel de una oruga que se dedicaba a la magia. En ese momento pensó que la maga podría hacerle recuperar su preciada antena y que los que habían sido sus amigos, le volvieran a aceptar en su grupo. Pero la oruga al escuchar la historia del pequeño caracol, no quiso recuperar su antena, sino que decidió premiarle. Había transformado el cuerpo del caracol en puro oro y en un gran diamante que relucía a kilómetros.

Gracias a esto, muchos insectos se acercaban al caracol impresionados por su aspecto físico, pero de este modo, el caracol pudo elegir quiénes debían ser sus verdaderos amigos.

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