10 de julio de 2014

La rotonda de la Báscula.



Esa rotonda debía guardar mil y un pensamientos, sobretodo los suyos. Día tras día era contemplada por gran cantidad de personas, pero él la miraba fijamente desde que el autobús se detenía hasta que reanudaba su rumbo. 


Era su momento de reflexión. Había días que la nostalgia lo abordaba y la miraba con añoranza. Otros en los que estaba muy alegre, la miraba como si fuera la octava maravilla del mundo.


Pero en verdad no era más que una simple rotonda, sin nada en especial, pero que por un momento le permitía deshacerse de sus pensamientos y relajarse.
@monicasmenero

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