30 de julio de 2014

El marinero de Midas.

Íbamos siguiendo al guía a la espera de una nueva explicación.
Ya nos había explicado que le pasó al propietario de la taberna de
la calle anterior. También nos contó la historia de la panadería Centeno. Pasamos por esta calle y con aquella otra. El guía seguía sin decirnos a donde nos dirigíamos o que íbamos a ver.
No sé si os he dicho que nos había tocado el guía más serio, seco y
antipático. Ya no podíamos hacer nada.
Seguimos andando sin saber nuestro destino cerca de una hora. Algo cansados decidimos preguntar al malcarado guía si quedaba mucho trayecto. Nos contestó con un simple “NO”.Tras la negativa del malhumorado hombre, quedamos en seguir diez minutos más y si no, apañarnos por nuestra cuenta. Entonces, doblamos una esquina y vimos una figura dorada al final de la calle. Esa figura nos llamó la atención a todos y por lo visto era a donde nos llevaba el guía. Cuando llegamos allí, el guía se detuvo, nos miró y empezó a explicarnos:
- Esta estatua se llama El marinero de Midas. Supongo que todos conoceréis la historia del rey Midas, quién convertía en oro todo lo que tocaba. El rey tenía un amigo que era Marinero y se llamaba James. Un día Midas tuvo un accidente y cayó a un profundo pozo, su amigo James iba con él y intentó ayudarle. Pero en medio del bosque no encontró nada que permitiera sacar a su amigo de las profundidades de aquel agujero, por lo que decidió darle la mano para subirlo. Midas sabiendo lo que podía llegar a pasar se negó de inmediato a recibir tal ayuda. Pero su amigo no consentía dejarlo allí tirado, así pues, le dio la mano y consiguió sacarlo del negro pozo. El joven marinero no se había convertido en oro y el rey no cabía en sí de gozo. “¿Sabes que podrías haber acabado convertido en una estatua de oro?” le preguntó. Y su amigo le respondió “Si, lo sabía, Pero no hubiera podido vivir feliz sabiendo que tu habías muerto ahí sin que yo hiciera nada.”

Los dos muchachos fueron amigos toda la vida y cuando la nave donde viajaba el marinero naufragó. Midas mandó hacer una estatua de su fiel amigo y la convirtió en oro para que todos supieran que el corazón de su amigo fue siempre su mayor tesoro.

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