8 de julio de 2014

El árbol de la vida


40 años separaban la vida de Fernando, de la de su nieto. 40 años hacía que el viejo herrero había plantado la primera semilla de toda su finca. Primera semilla que se convertiría , con el paso de los años, en un frondoso árbol resplandeciente de vida y dedicación. Pues un árbol puede crecer solo, pero solo si una persona le aporta su dedicación puede llegar a no perder la preciada vida. 

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