25 de julio de 2014

Cuando se apaga la luz

Cuando se apaga la luz solo la almohada es testigo de lo que pasa por mi cabeza. Hay ocasiones que intento mantener la mente en blanco a pesar de toda la negror que hay. Intento que todos los problemas por los que paso, se evanezcan  y desaparezcan de mis sentidos. Pero otras veces es muy difícil mantener la mente en blanco y recuerdo quién soy, cuáles son mis objetivos y adonde quiero llegar.

Otras muchas veces pienso que si fuera el monstruo de debajo de la cama, aprovecharía ese instante para atacar, para hacer que la oscuridad se convierta en el temor. Temor por estar encerrado en un espacio en el que no sabes por donde caminar, ni sabes donde está la clavija de la luz.

 Pero nada más lejos de la realidad, cuando se apaga la luz, intento iluminar un poco mis días, los días de mi gente. Intento ,que aunque los malos momentos afecten, que todos los que me rodean se sientan un poco más a gusto.

 Pues pienso, que cuando se apaga la luz, todos debemos encender esa pequeña luz interior que ilumina la sonrisa de nuestros seres queridos, ya que no hay nada más bello en este mundo, que hacer felices a los demás.

2 comentarios:

  1. Es verdad a todos nos gusta que nos hagan felices

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  2. Siempre que uno quiera habrá luz. Si tienes la oportunidad de hacer feliz a alguien, hazlo! El mundo necesita más de eso.

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